Entrevistas viajeras, Eduardo Romagnoli

Visitar el blog de Eduardo es entrar en un espacio diferente. En sus Viajes Casi Extraordinarios, la literatura, la historia, la música y, como no, los viajes se entremezclan en una web que no nos dejará indiferentes.  La pasión de Eduardo por la aventura se puede sentir en cada fragmento de sus hojas de viajes y también en esta entrevista.

¿Cuándo te diste cuenta que viajar era lo tuyo?

Desde niño. Salir de mi pequeño pueblo para trasladarnos junto a mi madre a la gran ciudad, era el momento mas esperado. Primero subir al automovil que nos llevaba a la localidad mas próxima para abordar un  tren, que luego de cuatro horas de intenso disfrute culminaba su viaje en un enorme galpón con olores fuertes pero a la vez agradables, un ruido infernal y un bullicio que me extasiaba. Era la Estacion Terminal Rosario Central, en la ciudad de Rosario. Me veo arrodillado en el asiento, mis brazos apoyados en la ventanilla y sobre ellos mi cabeza, con el viento golpeándome en la cara, impidiéndome respirar. Por momentos la tierra empañando mis ojos, los olores de la hierba fresca inundandome los sentidos y mi madre preocupada por que no me asome mas de lo conveniente o no estire los brazos fuera de la ventanilla. Durante muchos años, no tuve la posibilidad de viajar, pero no perdía la oportunidad de llegarme a otros pueblos vecinos haciendo dedo (autostop) y disfrutar al máximo esas pequeñas aventuras.

¿Te consideras un turista o un viajero?

Me considero un viajero. Las veces que he tenido que “ser” turista, siempre me las arregle para salir del itinerario y viajar, o sea: buscar, caminar, investigar, recorrer, perderme, experimentar. Descubrir por mi mismo el lugar, aunque no vaya a los lugares tipicos o que el trayecto a ese lugar imperdible, sea algo mas que ir.

¿Cuál es el destino más especial qué has visitado?

Elegir uno me cuesta, hay varios:

Llegar al Machu Picchu caminando, luego de cuatro días intensos por ese Camino del Inca por momentos “matador”, fue una experiencia fascinante. La travesía fue reveladora. Fue mi primer aventura semi salvaje, ya que estábamos muy cuidados por los guias que te acompañan y te cuidan (no se puede realizar el Camino del Inca oficial, sin guias), pero tu esfuerzo esta en juego a cada paso y es muy bien recompensado el cuarto día, cuando al amanecer, en el Inti Puncu (Puerta del Sol), se ve aparecer bajo tus pies, entre un manto de nubes que se abre como un telón, la histórica ciudadela. Subir las decenas de escalones, recorrer las ruinas, adentrarse en la historia da una satisfacción suprema.

Otro destino especial fue la Cordillera de los Andes. Fue también una aventura semi salvaje, porque guiado por expertos cabalgue durante cuatro días ese espacio indescriptible. La excursión sale del Refugio Portinari de la Gendarmeria Nacional Argentina, en la provincia de Mendoza y culmina en el Puesto Aduanero San Gabriel de Carabineros de Chile. Durante el trayecto el paisaje árido de las gigantescas rocas va mutando paso a paso y el encontrarse en medio de esa nada exuberante y soberbia, conmueve hasta las lágrimas. Cansancio, dolores físicos, calor, frío, estupor… todo se deja atrás ante este espectáculo de la naturaleza.

También fue muy especial un viaje que realice en 1982, no por placer, sino llevado a defender el territorio que los Argentinos consideramos propio, que son las Islas Malvinas, usurpadas por los británicos. En un comienzo y con la inconsciencia de aquellos 19 años la emoción, la alegría y el asombro eran una constante. Fue un viaje impensado muy caro a los sentimientos patrioticos que nos imponían desde niños en la escuela y ahora acentuados por los militares en el poder gubernamental y el de los cuarteles, aunque mi espiritu aventurero dejaba de lado una posible guerra y disfrutaba con el descubrimiento de cada nuevo paisaje. Poco duro ese placer ya que se transformo en lo único que una guerra tiene para ofrecer: dolor, desesperación y muerte. Quiero volver como viajero, para buscar, caminar, investigar, recorrer, perderme, experimentar, pero sobre todo para encontrar al muchacho que deje alla por el ´82 y mezclarlo con este hombre que ahora soy y asi recuperar algo de aquella alegría inocente.

¿Un sitio al que no volverías?

Quizás al sitio donde encontré muchos turistas. Aunque si volvería en épocas donde no haya tantos: por ejemplo Mar del Plata (ciudad balnearia) en verano o Venecia en septiembre.

¿Llevas la cuenta de los países visitados?

Te los digo: Argentina, claro. Brasil, Chile, Bolivia, Perú. Inglaterra, Francia, Belgica, Alemania, Republica Checa, Hungría, Austria, Italia, España y Portugal.

¿Qué es lo más importante qué has aprendido a lo largo de tus viajes?

Lo mas importante que he aprendido me lo enseño la Naturaleza: NO HAY NADA MAS SOBERBIO QUE ELLA. El mar y las grandes montañas dan cuenta de eso.

Cuando uno corre por la vida sin ver mas alla que su propio camino y llega a creerse mas importante que muchos a los que considera “inferiores” y pelea para superar a los que estan un poco “mas arriba”… frente al inmenso mar y a la insuperable montaña uno se da cuenta, que no es mas que un pobre infeliz en busca de una superioridad inexistente. Por mas poderoso que uno se sienta, el mar y la montaña siempre lo va a vencer. Por ahora nos han permitido “pasar”.

¿Cuál es tu próximo destino?

Quiero seguir recorriendo Suramerica, hacer el norte de Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela. Seguramente a fines de este año me voy a dar el gustazo.

¿Algún viaje soñado qué aún no hayas realizado?

Antartida.
De niño soñaba con llegar al continente blanco y la forma mas segura era en la “colimba” (así llamábamos al servicio militar obligatorio, suspendido en 1994), cuando fue mi turno, me toco marina y presentí que mi sueño estaba por cumplirse. Pero no, no ocurrió, aunque no estuve muy lejos del lugar. Mi destino fue  Tierra del Fuego y luego las Islas Malvinas, unos 1000 kilómetros para alcanzar el sueño.

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