
Antonio junto a unos monjes novicios en un monasterio de Birmania
Leyendo la entrevista que me envía Antonio y disfrutando de su blog Historias de Nuestro Planeta me doy cuenta de que estoy delante de un auténtico explorador y aventurero, como él había soñado de niño.
Quizás la modestia o el tiempo transcurrido desde entonces, no deje que la sensación haga mella en nuestro viajero, pero me temo que su aprendizaje es mucho mayor que el que uno puede alcanzar en una sola vida.
¿Cuándo te diste cuenta que viajar era lo tuyo?
Supongo que como tantos otros, de niño soñaba con ser un explorador y aventurero, con un sombrero de ala ancha y un látigo colgando del cinturón. Más tarde, estando aún en el colegio, durante dos veranos trabajaría en el Reino Unido y aprovecharía para conocer algunas ciudades centroeuropeas. Aquello me fascinaba, y me di cuenta de que no suponía apenas dificultad. Otros dos veranos aproveché para recorrer otros países usando un billete de Interrail, comiendo bocadillos de supermercados, durmiendo en estaciones, parques o playas. Al año siguiente me atreví en solitario a recorrer por mi cuenta en autoestop los países de los Balcanes. La experiencia me fascinó tanto que reafirmé mi amor por el viaje, y comprendí que quedando lejos los tiempos románticos de esos exploradores y aventureros, ser viajero era lo que siempre había soñado.
¿Llevas la cuenta de los países visitados?
Sí y no. Ahora mismo sé que son algo menos de cincuenta. Pero eso no es importante. Sí lo son, en mi opinión, las experiencias que obtengas viajando. Rellenar pasaportes de visados y sellos sin obtener a cambio enseñanzas, abrir un poco la mente o crecer interiormente no me atrae en absoluto. Tampoco considero que pueda conocerse un país por pasar un par de días en él.
¿Qué es lo que más te motiva de los viajes?
Me fascinan los paisajes naturales, las ruinas de antiguas civilizaciones y los lugares religiosos, pero descubrir y deleitarme continuamente por la inconmensurable magnitud de la especie humana, y las tantas manifestaciones de ésta es lo que realmente me impulsa a moverme. Viajando me doy cuenta de que lo que vemos desde el sillón, ya sea por medios audiovisuales o escritos no suele ser fiel a la auténtica realidad de otros lugares, como tampoco a sus gentes. Así que para conocer el mundo en que vivimos no queda otra que echarse la mochila al hombro. Procuro integrarme todo lo que puedo en el modo de vida de los locales, intentando captar su visión y comprensión de la vida.
¿Cuál ha sido tu viaje más especial?
Uff, no podría decirte. Todos me han aportado muchas y buenas cosas, y de alguna manera motivado para los siguientes. A diario recuerdo las enseñanzas de recorrer India como un local más, particularmente el tiempo que pasé en el Himalaya. Igual de especial fue cuando desde Tánger conseguí alcanzar Senegal en autostop y sin apenas gastar un duro. En ese viaje conviví con etnias en selvas africanas, tuaregs nómadas comerciantes de sal cruzando el Sáhara mauritano en camello, viajé en coches robados con terroristas en Sáhara Occidental, faené con los pescadores en pequeñas embarcaciones en el Atlántico, crucé el desierto en el tren más largo del mundo, y muchas experiencias más…
Un sitio al que no volverías…
No hay ninguno. Creo que un viajero de verdad ama todos los lugares de este planeta. Muchas veces he tenido malas experiencias, desde nimiedades como que me intenten robar o engañar, hasta verme cerca de tiroteos, coches bombas, con armas apuntándome directamente o perseguido a través de bosques. Sin embargo, poco después de haber estado en situaciones así he conocido lugares únicos y gente fascinante, por lo que he acabado entendiendo estos sustos como un pequeño “peaje” del destino para seguir conociendo la realidad de nuestro planeta. La gente, lo que más me motiva al viajar, me ha resultado acogedora en todos los lugares que he visitado, incluso en los más peligrosos. Así que aunque prefiero evidentemente ahorrarme los sustos, volvería a todos.
Un viaje pendiente…
La vuelta al mundo, por tierra y mar, sin tomar aviones, tomándome tanto tiempo como necesite para ello.

Excelente artículo, la verdad es que poder viajar y conocer distintos lugares, culturas, personas, es toda una experiencia de vida.